Este panorama de incertidumbre no solo afecta a los equipos participantes, sino también a los patrocinadores, las transmisiones y, sobre todo, a los aficionados, quienes esperan con ansias el retorno del campeonato. Mientras tanto, los dirigentes y las partes involucradas parecen estar lejos de una solución definitiva.
La crisis actual en el fútbol peruano pone en evidencia la necesidad de una mejor gestión para garantizar la estabilidad del torneo y el desarrollo del deporte en el país. Los próximos días serán determinantes para conocer el futuro de la Liga 1 y la relación entre la FPF y 1190 Sports.
Fuente: Liga 1